En resumen: Un futbolista de élite no bebe agua cuando tiene sed. Sigue un protocolo que empieza el día antes del partido y termina horas después de que suene el silbato final. Te explicamos cómo funciona, con datos reales de sudoración en fútbol profesional.
Cómo se hidratan los futbolistas profesionales durante un partido del Mundial
Ves a un jugador beber agua en la banda durante los treinta segundos que dura un saque de esquina y piensas que ahí termina la historia. No es así. Para cuando ese jugador se lleva la botella a la boca en el minuto 63, ya lleva semanas siguiendo un plan de hidratación diseñado específicamente para él, con datos de su propio cuerpo. La sed, de hecho, es la señal que ese plan intenta evitar que aparezca.
Todo empieza antes de calentar: medir cuánto se pierde
Los cuerpos médicos de los equipos de élite conocen, jugador por jugador, cuánto sudan en distintas condiciones. La forma más común de medirlo es pesar al futbolista antes y después de un entrenamiento en condiciones similares a las del partido: la diferencia de peso, descontando lo que bebió durante la sesión, es prácticamente agua perdida por sudor. Con ese dato personal, el cuerpo técnico calcula cuánto necesita reponer ese jugador específico, porque la tasa de sudoración varía mucho de una persona a otra incluso haciendo el mismo esfuerzo.
Los estudios de referencia en fútbol profesional dan una idea de la magnitud. Maughan (2004) midió una pérdida media de sudor de aproximadamente 2 litros en 90 minutos de entrenamiento intenso a 24°C con jugadores de la Premier League inglesa. Shirreffs (2005) encontró cifras similares, alrededor de 2,2 litros, en jugadores de élite entrenando a 32°C. La diferencia de temperatura entre ambos estudios explica buena parte de la diferencia en sudoración: a más calor, más pérdida, incluso en el mismo tipo de esfuerzo.
La noche y la mañana antes del partido también cuentan
La pre-hidratación, la que ocurre en las 24 horas previas al partido, es la parte menos visible del protocolo y probablemente la más decisiva. Un jugador que llega al calentamiento ya con déficit de líquido no lo puede compensar del todo en los minutos antes del pitido inicial. Por eso los protocolos de hidratación deportiva, como los que resume el posicionamiento oficial del Colegio Americano de Medicina del Deporte (Sawka MN et al., ACSM Position Stand, 2007), insisten en que la ingesta de líquidos se planifica con horas de margen, no en el vestuario diez minutos antes de salir.
Una práctica habitual es controlar el color de la orina como indicador rápido de hidratación: cuanto más clara, mejor hidratado está el jugador. No es ciencia exacta ni sustituye una medición real, pero es un chequeo simple que cualquier persona, no solo un futbolista profesional, puede aplicar antes de una actividad exigente. Sobre otras señales de que el cuerpo no está recibiendo suficiente agua, están explicadas en señales de que no estás bebiendo suficiente agua.
Durante el partido: por qué no basta con esperar la pausa de agua
La FIFA aplica cooling breaks cuando las condiciones de calor lo justifican, con protocolos que explicamos en detalle en por qué la FIFA para los partidos para hidratar a los jugadores. Pero esas pausas no son el único momento en el que un jugador de élite bebe. El descanso de 15 minutos es la ventana más grande, y muchos equipos aprovechan también los cortes de juego, las faltas cerca de la banda o los cambios de jugadores para reponer líquido en pequeñas cantidades constantes, en vez de intentar recuperar de golpe todo lo perdido.
Cuando el sudor es abundante y prolongado, como puede pasar en un partido que se va a la prórroga, el agua sola empieza a ser insuficiente. El sodio que se pierde por el sudor también hay que reponerlo, porque beber solo agua en grandes cantidades sin reponer electrolitos puede diluir el sodio en sangre. Por eso muchos equipos usan bebidas con electrolitos durante partidos largos o en climas muy calurosos, no como capricho, sino como parte del mismo cálculo de reposición que empezó el día anterior.
Después del silbato final: la parte que nadie ve por televisión
La recuperación post-partido tiene su propia lógica, distinta a la de "beber hasta calmar la sed". El posicionamiento del ACSM recomienda reponer alrededor del 150% del líquido perdido durante el esfuerzo, precisamente porque el cuerpo sigue produciendo orina en las horas siguientes y una reposición exacta uno a uno deja al jugador en déficit. Es una de las razones por las que ves a los futbolistas seguir bebiendo en el vestuario, en el autobús y en el hotel, mucho después de que el partido terminó.
Un ejemplo reciente de por qué todo este protocolo importa: el Argentina-Cabo Verde del Mundial 2026, que se fue a los 120 minutos en el calor de Miami, mostró en tiempo real lo que pasa cuando dos equipos agotan sus reservas de líquido más allá de lo previsto. Lo contamos con más detalle en lo que 120 minutos de calor le hacen al cuerpo.
Lo que puedes aplicar sin ser futbolista profesional
No necesitas un cuerpo médico ni una báscula de precisión para aplicar la idea central de este protocolo: hidratarse antes del esfuerzo, no solo durante, y seguir reponiendo después aunque la sed ya haya desaparecido. Si haces deporte con regularidad, entrenas en gimnasio o simplemente sales a correr en verano, la lógica es la misma que la de cualquier plantel del Mundial, solo que a menor escala. Para entender cuánta agua necesita tu cuerpo en un día normal, sin partido de fondo, la guía completa está en cuánta agua deberías beber al día.
Llevar contigo agua fría, en una botella que realmente uses, es la parte más simple del protocolo, y también la más fácil de olvidar. Aquí tienes la colección de Fluye, para la próxima sesión de entrenamiento o el próximo partido que veas bajo el sol.
Escrito por el equipo de Fluye Bottle