Electrolitos en verano: cuándo el agua sola no es suficiente

Electrolitos en verano: cuándo el agua sola no es suficiente

En resumen: En verano no pierdes solo agua, también pierdes sales. Los electrolitos importan cuando sudas mucho durante horas, no cuando das un paseo. Te contamos dónde está la línea, con las fuentes delante, y por qué la mayoría de la gente que compra sobres de electrolitos no los necesitaba.

Electrolitos en verano: cuándo el agua sola no es suficiente

Cada julio aparece la misma conversación. Alguien te dice que con este calor el agua no basta, que hay que tomar electrolitos, y de repente medio gimnasio anda con sobrecitos de colores en la mochila. La parte incómoda es que hay algo de verdad en el fondo del asunto y bastante ruido comercial encima. Cuando sudas pierdes agua y pierdes sales, eso es fisiología básica y no lo discute nadie. Lo que casi nunca se explica es cuánto tienes que sudar para que la reposición de sales deje de ser irrelevante y empiece a importar de verdad. Este artículo va de eso. Qué son los electrolitos, en qué situaciones reales de un verano en España cambian algo, y en cuáles la respuesta honesta es beber agua y comer normal. Somos una marca que vende botellas, no suplementos, así que no tenemos ningún interés en convencerte de que necesitas un sobre.

Qué son los electrolitos, sin la parte de marketing

Los electrolitos son minerales que circulan disueltos en los líquidos del cuerpo y que llevan carga eléctrica. Los que importan aquí son el sodio, el potasio, el cloro, el magnesio y el calcio. No son un ingrediente exótico ni una invención de la industria de la suplementación. Están en tu sangre ahora mismo y su función es tan básica como poco glamurosa. Permiten que un músculo se contraiga, que un nervio transmita una señal y, la parte que interesa en verano, que el agua que bebes se quede donde tiene que quedarse en lugar de pasar de largo.

Esa última función explica una sensación que mucha gente conoce sin saber por qué pasa. Bebes agua a litros en un día de calor, orinas claro cada media hora y sigues sintiéndote medio seco, con la cabeza espesa. Sin sodio suficiente, retener el agua es más difícil, y buena parte de lo que bebes hace un viaje corto. No es una razón para comprar nada, es una razón para entender que hidratarse no es solo meter volumen.

Qué pierdes exactamente cuando sudas

El sudor es mayoritariamente agua, pero no es agua destilada. Lleva sodio y cloro, y en menor cantidad potasio y magnesio. La cantidad de sodio varía muchísimo de una persona a otra y también según el nivel de aclimatación al calor. Los rangos que se manejan en la literatura de fisiología del ejercicio, como los que recoge el American College of Sports Medicine en sus documentos de posición sobre ejercicio y reposición de líquidos, se mueven aproximadamente entre unos cientos de miligramos y más de un gramo y medio de sodio por litro de sudor. Es un rango enorme, y esa amplitud es justamente el dato importante. Significa que hay gente que sala mucho y gente que sala poco, y que las recomendaciones cerradas que circulan por internet sirven de poco.

Si quieres una pista casera de en qué lado caes, es fácil de ver. Si al terminar de entrenar con calor tienes marcas blancas en la camiseta, la gorra o la frente, sales bastante en el sudor. Si nunca te pasa, probablemente no. No es un análisis clínico, es una observación, pero orienta más que cualquier tabla genérica.

Sobre el agua total que necesitas al día, la referencia europea la publica la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, con una ingesta adecuada de unos 2 litros diarios para mujeres y 2,5 litros para hombres, contando el agua que viene en los alimentos y no solo en las bebidas. En verano y con actividad física, esa cifra sube. Cuánto sube depende de tu sudoración, que es un dato tuyo y no de una tabla.

Cuándo el agua sola se queda corta

Aquí está la parte útil. Estas son las situaciones en las que reponer sales tiene sentido según el consenso general en fisiología del ejercicio.

Situación Con agua basta Conviene pensar en sales
Día normal de oficina con calor No
Entrenamiento de menos de una hora No
Carrera, bici o senderismo de dos horas o más con sudoración intensa Insuficiente
Trabajo físico al aire libre toda la jornada en pleno agosto Insuficiente
Vómitos, diarrea o fiebre Insuficiente Sí, y consultar
Persona muy saladora en esfuerzos largos y repetidos Insuficiente

Lo que salta a la vista al leer la tabla es que la mayoría de los días de la mayoría de la gente caen en la fila de arriba. Para un paseo, una hora de gimnasio o una jornada de oficina con aire acondicionado y calor en la calle, el agua y una alimentación normal cubren el asunto. La comida española de verano ya viene bastante bien surtida de sodio y potasio sin que nadie haga ningún esfuerzo consciente. Una ensalada con aceitunas, un gazpacho, algo de fruta y comida con sal normal reponen lo que se pierde en un día corriente.

La otra cara del asunto, beber demasiado

Esta parte se cuenta poco porque no vende ni botellas ni sobres, y aun así es la más importante del artículo. Se puede beber demasiada agua. Cuando alguien ingiere volúmenes muy grandes de agua sola en poco tiempo, especialmente durante esfuerzos de varias horas, el sodio de la sangre se diluye y puede aparecer una hiponatremia. Los síntomas iniciales se parecen bastante a los de la deshidratación, que es exactamente lo que hace peligroso el cuadro. Dolor de cabeza, náuseas, confusión, hinchazón. Ante esa confusión, el reflejo intuitivo es beber más agua, que es justo lo contrario de lo que hace falta.

Es poco frecuente, se documenta sobre todo en maratones y pruebas de ultradistancia, y no debe convertirse en excusa para beber menos de lo que necesitas. Pero explica por qué la respuesta correcta a un esfuerzo largo con calor no es siempre "más agua". Ahí es donde la reposición con sodio tiene un papel real, y es la lógica que hay detrás de las sales de rehidratación oral de la Organización Mundial de la Salud, que combinan sodio y glucosa precisamente porque el agua sola no resuelve todos los escenarios. Si alguna vez tienes dudas sobre un cuadro concreto, esto se consulta con un profesional sanitario, no con un blog.

Cómo distinguir sed de déficit real

La sed es un buen indicador para el día a día y un indicador tardío en esfuerzos largos con calor. Cuando la notas de verdad, el cuerpo ya lleva un rato en déficit. Por eso en actividades prolongadas conviene beber a intervalos regulares en lugar de esperar la señal, y por eso ayuda tener la botella a la vista en lugar de en la mochila. Las señales que aparecen antes de la sed evidente, y que casi todo el mundo achaca al cansancio o al calor, están detalladas en las señales de que no bebes suficiente agua. Y cuando el asunto pasa de incomodidad a urgencia, lo que hay que reconocer está en síntomas y prevención del golpe de calor.

Qué hacemos nosotros con esto

Nada espectacular. Beber agua fresca a lo largo del día, tener una botella de acero a mano para que beber no dependa de acordarse, y comer con normalidad para que las sales entren por donde han entrado siempre. Cuando toca una salida larga con calor de agosto, entonces sí, algo de sodio en el plan. El resto del tiempo, agua. Si te interesa por qué la temperatura del agua influye en cuánto bebes sin que te des cuenta, lo tratamos en agua fría o agua del tiempo, y el panorama general de cómo el calor afecta al cuerpo está en hidratación en verano.

Una botella de agua de acero inoxidable no repone electrolitos. Lo que hace es mucho más aburrido y bastante más útil, mantener el agua fría durante horas para que sigas bebiendo a las cinco de la tarde de un día de agosto. Cada una de las nuestras financia además 5,4 litros al mes de agua potable en las comunidades donde apoyamos proyectos de atrapanieblas. Aquí está la colección, sin sobres de colores.

Escrito por el equipo de Fluye Bottle