Golpe de calor: síntomas, cuándo es urgente y cómo prevenirlo con hidratación

En resumen: El golpe de calor no es una insolación fuerte. Es una emergencia médica. Temperatura corporal superior a 40°C, confusión y ausencia de sudor son las señales. Si las ves, llama al 112. La hidratación previa es la mejor manera de no llegar a ese punto.

Golpe de calor: síntomas, cuándo es urgente y cómo prevenirlo con hidratación

Persona bebiendo agua de botella de acero inoxidable bajo el sol de verano en exterior

El verano de 2022 fue el más letal de la historia reciente en Europa. Según un estudio publicado en The Lancet Regional Health, ese verano causó más de 61.000 muertes atribuibles al calor en todo el continente. En España, más de 4.600. La mayoría de esas muertes no fueron inevitables. Fueron el resultado de no reconocer a tiempo lo que estaba pasando.

El golpe de calor tiene síntomas claros. Tiene un protocolo de actuación concreto. Y tiene factores de riesgo conocidos. Este artículo va sobre eso: qué es, cómo se reconoce, cuándo llamar al 112 y qué papel tiene la hidratación en prevenirlo.

Agotamiento por calor y golpe de calor no son lo mismo

Esta distinción importa porque determinan qué hacer a continuación.

El agotamiento por calor es el precursor. La temperatura corporal sube entre 37 y 40°C. El cuerpo todavía intenta regularse: suda con intensidad, la piel está húmeda y fría, la persona se siente débil, mareada, con náuseas. Puede haber dolor de cabeza y calambres musculares. En este estado, la situación es manejable si actúas: llevar a la persona a un lugar fresco, darle agua a sorbos pequeños, aflojar la ropa. La mayoría de personas se recuperan sin intervención médica urgente.

El golpe de calor es otra cosa. La temperatura supera los 40°C y el mecanismo de termorregulación del cuerpo ha fallado. Hay dos tipos. En el golpe de calor clásico, que afecta sobre todo a personas mayores o con enfermedades crónicas durante olas de calor prolongadas, la piel está caliente y seca porque el cuerpo ya no suda. En el golpe de calor de esfuerzo, que ocurre en deportistas y trabajadores físicos, puede seguir habiendo sudoración. En los dos casos, lo que no falla es la confusión mental. Si la persona está desorientada, habla de manera incoherente o no responde con normalidad, ya no estás ante un agotamiento. Estás ante una emergencia.

Síntomas del golpe de calor que no deberías ignorar

Los signos que definen el golpe de calor son la temperatura corporal por encima de 40°C, la alteración del nivel de consciencia (confusión, desorientación, respuestas incoherentes o agitación), la piel caliente y enrojecida (seca en el tipo clásico, húmeda en el de esfuerzo), el pulso rápido y fuerte, y las náuseas o vómitos.

En casos más graves aparecen la pérdida de consciencia y las convulsiones. Cuando hay convulsiones o la persona pierde el conocimiento, el tiempo hasta la llegada de la ambulancia puede determinar si hay secuelas permanentes o no.

Un detalle que la gente no siempre sabe: en el golpe de calor clásico, la ausencia de sudor con temperatura muy alta es una señal de alarma específica. Si la piel está seca y caliente y la persona está confusa, no hay nada que esperar. Es una llamada al 112.

Cuándo llamar al 112

La respuesta es: cuando haya cualquier signo de confusión mental o pérdida de consciencia. No cuando estés seguro. No cuando hayas esperado diez minutos a ver si mejora. Inmediatamente.

Tres cosas concretas que justifican la llamada al 112 sin dudar. La persona no responde con normalidad a preguntas simples. La persona pierde el conocimiento aunque sea brevemente. La temperatura supera los 40°C y no baja con las medidas de enfriamiento inmediato.

Un error habitual es intentar dar de beber a alguien que está confuso o inconsciente. Si no puede tragar de forma segura y consciente, el riesgo de aspiración es real. No dar líquidos orales si hay alteración del nivel de consciencia.

Primeros auxilios mientras llega la ambulancia

El objetivo es bajar la temperatura corporal lo más rápido posible. Cada minuto que la temperatura se mantiene por encima de 40°C aumenta el daño a órganos.

Los pasos son mover a la persona a un lugar fresco (interior con aire acondicionado si existe, sombra si no), aflojar o quitar la ropa, aplicar agua fría sobre la piel con paños o rociando, y colocar bolsas de hielo o compresas frías en las zonas de mayor flujo sanguíneo: axilas, cuello e ingles. Si la persona está consciente y puede tragar con seguridad, ofrecer agua fría a sorbos pequeños. Si está inconsciente o no responde bien, colocarla en posición lateral de seguridad y no intentar darle nada por vía oral.

Sobre los medicamentos: ni aspirina ni ibuprofeno. En el golpe de calor, la temperatura alta no es fiebre infecciosa. Los antipiréticos convencionales no actúan sobre el mecanismo de fallo termorregulador y pueden complicar la situación.

Este artículo es informativo. Ante una emergencia, llama siempre al 112. No sustituye el criterio médico.

Puedes consultar el protocolo completo de primeros auxilios ante golpe de calor de Cruz Roja España para ampliar el detalle de cada paso.

Quién tiene más riesgo

El riesgo no se distribuye de manera uniforme. Las personas mayores de 65 años tienen una capacidad de termorregulación reducida y suelen percibir menos la sed, lo que hace que lleguen a estados de deshidratación severa sin notarlo. Los bebés y niños pequeños no pueden comunicar sus síntomas con claridad y dependen completamente de que alguien detecte las señales por ellos.

Las personas con enfermedades cardiovasculares, renales o diabetes tienen comprometida su respuesta al estrés por calor. Los deportistas y trabajadores al aire libre generan calor interno por el esfuerzo muscular además del calor ambiental, lo que acelera el proceso. Y hay un grupo que muchas veces se olvida: las personas que toman diuréticos, antihistamínicos de primera generación o ciertos antipsicóticos, porque estos fármacos reducen la sudoración o aumentan la pérdida de líquidos. Si alguien de tu entorno está en alguno de estos grupos y pasa tiempo al sol en verano, vale la pena que conozca estos síntomas.

La hidratación como prevención, no como cura

Una vez que el golpe de calor ha comenzado, la hidratación oral no lo detiene. El daño ya está ocurriendo y requiere enfriamiento externo y atención médica. Donde la hidratación sí tiene un papel decisivo es en la prevención: mantener al cuerpo en condiciones de termorregular correctamente antes de que la situación se desborde.

El mecanismo es simple. La sudoración es el sistema de refrigeración del cuerpo. Para sudar, el cuerpo necesita agua. Si estás deshidratado, produces menos sudor, la temperatura sube más rápido y el umbral del golpe de calor se alcanza antes. Como explica la Organización Mundial de la Salud en su ficha sobre calor y salud, la deshidratación es uno de los principales factores que aumentan la vulnerabilidad al golpe de calor.

El problema es que la sed es una señal tardía. Cuando la sientes, ya llevas un tiempo deshidratado. Beber antes de salir al calor, no solo cuando llegues a él, es la diferencia entre mantener la capacidad de termorregulación o llegar al ejercicio o al exterior ya con déficit.

En días de calor intenso con actividad física, la recomendación general es ingerir entre 500 y 700 mililitros por hora durante el esfuerzo. En actividades que duran más de una hora con sudoración intensa, solo reponer agua sin sales puede llevar a hiponatremia leve: una caída del sodio en sangre que produce fatiga, dolor de cabeza y en casos graves confusión. El equilibrio correcto incluye algo de sodio, que puede venir de la comida, de bebidas con electrolitos o de sales de rehidratación en situaciones prolongadas.

Para reconocer si estás bebiendo suficiente antes de que el calor sea un problema, tienes más detalles en nuestra guía sobre señales de que no estás bebiendo suficiente agua. Y si estás buscando una botella que acompañe bien el verano, en las mejores botellas de agua para el verano tienes las opciones que aguantan el calor con lo que toca.

La preparación es más fácil que la recuperación

El golpe de calor es una emergencia que se puede prevenir en la mayoría de los casos con información y con hábitos que no son complicados. Reconocer la diferencia entre agotamiento y emergencia. Saber cuándo llamar al 112 sin esperar a estar seguro. Beber agua antes de sentir sed, especialmente en días de calor o con actividad física.

El calor de verano no va a ser más suave. Las olas de calor son más frecuentes e intensas. La preparación tiene que ir en la misma dirección.

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Escrito por el equipo de Fluye Bottle